Como el film La vie en rose ha puesto de vuelta y media a los programadores radiales, que se rompen el alma buscando y lanzando al aire las muchas versiones musicales que se han hecho del tema homónimo, era de esperar que Speedyto nos saliera con la que es su confesa versión favorita: la de su adorada Thalía. Era algo por lo que se podía apostar. Lamentablemente no hubo con quién, ya que todos estábamos seguros de que Speedyto no nos fallaría, y no nos falló.
Speedyto la elogia con locura y basa sus elogios en lo que el llama "el grandioso sostenido" de la mexicana. Bueno papá, la capacidad pulmonar a lo mejor puede ser útil y menester para los buceadores, pero para los cantantes, salvo para los cultores del bell canto, no es imprescindible. Un grandioso sostenido no necesariamente va de la mano con una "grandiosa interpretación", sobre todo si esa "interpretación" se asemeja más a los trabajosos y quejumbrosos aullidos de alguien con terribles problemas digestivos, como en el caso de la mexicanita, que para Speedyto "canta y encanta".
Hace muy bien en decir todo eso. Con ello pone de manifiesto, lleva a la práctica, lo que con palabras venimos sosteniendo en este blog: su incompetencia profesional, que se trasluce de muchas maneras, pero que afirmando lo de Thalía llega a uno de sus puntos culminantes, esa su incapacidad para diferenciar lo que tiene calidad de lo chabacano. Loar artísticamente a Thalía es como loar artísticamente a Susy Díaz, ni más ni menos. La mexicanita será linda y escultural, un bombón quizá, mientras que Susy Díaz se asemeja más bien a una piñata de yunza, o a un chancho marino pintarrajeado, pero eso es una ventaja sólo física. En cuanto a lo cerebral o a lo artístico, van por ahí.
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