Y ya que Almudena nos alegró el día con su divertido apunte sobre las "sandeces gonzalianas", voy a enriquecer su rápida lista con otras 2, una más o menos reciente y otra muy recurrente:Speedyto insiste en llamar Década Prodigiosa a los ochentas, cuando todos sabemos que esa denominación les corresponde a los sesentas, por consenso cultural universal (que es como todo fenómeno social o cultural adquiere consagración histórica). Posiblemente Speedyto ignore eso, no sería novedad; o quizás no esté de acuerdo... perfecto, tendría derecho a no estar de acuerdo, pero en ese caso, cuando se refiere a los ochentas y para hablar con corrección, debería decir. "mi década prodigiosa", ya que él insiste tanto en exigirle a todo el mundo un hablar correcto, debería dar el ejemplo y no seguir siendo ese dechado de imperfecciones léxicas e idiomáticas. O será tal vez que, víctima de su megalomanía, sienta que su palabra, y/o su capricho, tienen el suficiente poder y resonancia como para modificar o imponer un paradigma universal. ¡Ah sus delirios de grandeza!
Otra sandez king size fue calificar de "visionario del futuro" a un escritor respetable como Arthur C. Clark. Estamos de nuevo con la duda de si Speedyto habla con conocimiento de causa, de si cuando menos tiene una ligera idea de las palabras que pronuncia tan alegremente. Por lo visto, a Clark lo conoce sólo de oídas; no lo ha leído; o si lo ha leído ha estado pensando en otra cosa, o no tiene la capacidad para profundizar. O, como es su costumbre, habla sólo para impresionar a sus paparulos; para que lo crean culto y enterado. Pero no todos nos estamos chupando el dedo, Clark no tiene nada de visionario del futuro (la frase en sí ya es bastante necia), ni siquiera de visonario a secas. El único visionario en este caso parece ser el bueno de Speedyto. Chapa tu diccionario papá y entérate de lo que quiere decir visionario, y vas a ver que esa palabra te cae a pelo, te define a la perfección.
Me fui por las ramas. Es que ese tema entretiene y da para más, para mucho màs. Pero no quiero dejar para después -y por lo tanto desactualizar- a otro tema calentito en el prontuario de extravagancias gonzalianas. Y considero que es de importancia mayor. Tiene que ver con la respuesta que la oyente, a la que hizo alusión Almudena, recibió de parte de Speedyto. En medio de sus ataques hepáticos le dijo a Bianca refiriéndose a la mencionada oyente "dice que pensó, aquí no se piensa, aquí las cosas son objetivas". Interesante frase. Gracias por decirla papá, significa muchas interesantes cosas respecto a ti:
* "Aquí no se piensa", ¿Dónde no se piensa papá? ¿En tu emisora? ¿En tu fuero interno? Creo que ahí es ¿no? En tu cavidad craneana parece que es donde están vetadas las funciones del pensar y el pensamiento. Das muestra de ello a cada paso. Como sea, nos alegramos por esa autocrítica de tu parte.
* "Aquí las cosas son objetivas". ¿No digo? pobreza o inexistencia de pensamiento en esas palabras: ¿Desde cuándo lo objetivo es incompatible con el pensar? ¿O tal vez quiera decir que la oyente no tiene derecho o capacidad para pensar por su cuenta? ¿Que sólo debe limitarse a aceptar sumisamente lo que a él se le antoja? Eso también es muy posible, Speedyto cree que los oyentes son una raza inferior que deben estar subordinados a los caprichos, arranques, malos humores y hasta vejámenes del DJ.
Claro que en su discurso oficial la cosa es distinta. En su discurso oficial Speedyto es un ejemplo en todo. Es considerado y respetuoso con los oyentes ("ustedes son nuestra razón de ser" jajaja, háganme cosquillas con una pluma de chancho por favor), es caballeroso y respetuoso con las mujeres (jajaja al²), es distinguido, sexy, exquisito, de buen corazón, amigo de los animales y paladín de la vida y la naturaleza (la risa me dobla, ¡help!). Pero ya sabemos lo que dice la psicología de los discursos oficiales. Un discurso oficial es un disfraz mentiroso, es la manera interesada con la que una persona se presenta a sí misma. Peor en el caso de un mito/megalómano: se acicala, se sobrecarga a sí mismo con cualidades y virtudes que está muy lejos de poseer. Entonces, la mejor manera de conocer a una persona es hacer a un lado los discursos oficiales y prestar atención más bien a sus frases sueltas, a sus actos reflejos. Esas conductas y palabras involuntarias, aparentemente sin importancia, aparentemente casuales, son las que reflejan mejor la verdad de un ser humano.
Y eso es lo que hacemos en este blog: desnudamos la verdadera idiosincracia de Speedyto, no nos tragamos sus engolados cuentos respecto a sí mismo y a sus intenciones. Sus sandeces, sus prejuicios medievales, sus fobias contra las mujeres y los jóvenes, su acritud de estilo, su doblez mal disimulada, entre otras lindezas, nos hablan mejor de él que ese patético y visionario discurso oficial suyo con el que nos pretende hacer creer que es el niño bueno, el único niño bueno, el iluminado, al que todos debemos admirar e imitar.
Otra vez se nos acaba el plazo. Dejamos pendiente el tema de las extravagantes traducciones que hace Speedyto de las canciones. Ese tema no se desactualiza, así q tranquilos, en cualquier momento le damos cabida.
A los nuevos lectores les recomendamos remontarse hasta nuestras primeras entradas. En ellas se enterarán de nuestros motivos y conocerán nuestra tácita declaración de principios.
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