Speedy Gonzales crítica con ironía y desdén los argumentos de quienes defienden las corridas de toros. ¿Creerá acaso que sus argumentos en contra de ellas son sustentables o que por lo menos se fundamentan en premisas válidas, en terreno sólido?Posiblemente lo crea. Ya durante años ha dado muestras de una ingenuidad desbordada, y al parecer incurable. Pero como no tenemos la obligación de creerle, por lo menos no todos, me doy a la tarea de desmenuzar lo que él cree argumentos.
Gonzales pone como paradigma de "civilización" la supresión de las corridas de toros. Una comunidad humana que condena o excluye de sus costumbres o tradiciones las corridas, es "culta y civilizada", según él. Pues bien, no hace mucho la realidad se ha encargado de echar por tierra tan poco afortunada afirmación. Las imágenes propaladas por la televisión mundial de un "civilizado" catalán pateando repetidamente la cara de una adolescente ecuatoriana, no fue sino el comienzo de un horror mayor. Días después nos enteramos de que el cobarde agresor había sido absuelto por un "civilizado" juez catalán. Y en los días sucesivos nos enteramos con pasmo que no se trataba de un caso de excepción. Las estadísticas que se desprendieron del acontecimiento nos hicieron saber que la "civilizada y culta" Barcelona (según Gonzales) era una más de las urbes europeas "civilizadas" donde se entronizaban con mayor magnitud y crueldad el racismo y la xenofobia. Y también sirvió para demostrar la cualidad gaseosa e irreflexiva de los "argumentos" de Speedy Gonzales. Y digo eso por no decir: charlatanería.
Es que el repudio o la censura a las corridas de toros no es la piedra de toque para determinar si una sociedad es civilizada o no, como desinformada, maliciosa o atolondradamente pretende Gonzales. La postura cultural de Gonzales entra en conflicto con la realidad. Lo que propone se parece demasiado a lo que proponían y siguen proponiendo los fundamentalismos, los sectarismos sanguinarios, los fanatismos perversos. Lo que propone Gonzales es nada más que la imposición de una cultura, de "su" cultura (porque una cultura es, entre otras cosas, una manera de pensar y una manera de plantear soluciones); propone el no respeto a las culturas divergentes, a las subculturas, el no respeto a las diferencias. ¿Acaso las coronas imperiales de los siglos de expansión no colonizaban territorios para imponer su cultura? El colonialismo, la guerra, los genocidios, la explotación, no son sino los tentáculos malsanos de una cultura. ¿No recuerda, o no sabe, Gonzales que durante la conquista española en el siglo XV, bajo el pretexto de la "extirpación de idolatrías" las culturas nativas fueron sometidas a sangre y fuego?
Este remodelado extirpador de idolatrías, Gonzales, pretende escudarse en frases, no en propuestas de interculturalidad. Dos de sus frases más manidas nos dicen que lo hace "por defender la vida" y "que torturar animales es un salvajismo". Bien, pero pretender actualizar, por lo menos en el discurso, argumentos doctrinarios (prácticas culturales) que han sido punto de partida para mentes enfermas, para genocidas, que han sido fundamento de la Inquisición, del McCarthysmo, del Ku Klux Clan, de chauvinismos agresivos, de cacerías de brujas y de toda laya de regímenes represivos y de intolerancias ¿no es acaso más salvaje que la matanza de animales? ¿El salvajismo que puede hallarse en un ruedo taurino empalidece hasta casi desaparecer frente al salvajismo y la barbarie de esas mentes retorcidas y patológicas que pretenden reactualizar métodos sociales que la civilización, la verdadera civilización, se esfuerza en superar y dejar atrás. No olvidemos que los gandes actos de barbarie que conmocionaron al hombre a lo largo de su historia han sido iniciados en nombre de la fe, de la salvación de las almas, de la "civilización", de la "verdad", de lo "correcto"y de otras "nobles causas".
¿Estamos ante un sociópata?
Quienes aman el buen rock habrán reconocido de inmediato a la chica de la foto con que encabezo este post. Un ícono de los grandes.
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