miércoles, 17 de diciembre de 2008

FELIZ EN EL TEJADO DE ZINC (por Alexia)

1.- Parece que es cierto que a Speedy Gonzales le encantan y lo hacen feliz nuestros comentarios. Al día siguiente de cada una de nuestras publicaciones, en especial de las últimas, su "alegría" es tan grande que poco falta para que se derrame como lava volcánica por las puertas y ventanas de la emisora y hasta por los parlantes de nuestros equipos de sonido.

Da la impresión de que esa "alegría y felicidad" lo llevan hasta a caminar por las paredes. Se le escucha exultante y no se cansa de darnos a entender, una vez después de otra, que "está muy feliz y que no cabe en su pellejo de contento". Sí pues, eso sucede, como repito, sólo al día siguiente de cada una de nuestras publicaciones... Hmmmm ¿Qué coincidencia verdad? Porque de ordinario, su alegría siempre camina mezclada con bilis y no se trepa fácilmente a los techos para proclamarlo.

Hmmmm. Oiga usted señor Gonzales, debería seguir el consejo de Ximena y matricularse en unas clases de actuación. De pronto así esa su "alegría" se hace más creíble, menos exgerada. Seguro que allí le enseñarían a no sobreactuar.

2.- Después de la efusiva y encomiástica bienvenida que le dieron sus oyentes al Sr. Roy Morris por su regreso a la radio, era previsible (era para apostar) que Speedy Gonzales volvería a ponerse las pilas en el sentido de no perderse detalle de lo que se escribe y comenta en el Libro de visitas (que desde hace unos años le viene sirviendo de"inspiración" a Gonzales) del Sr. Morris. Por eso no nos llamó la atención -pero sí nos dio bastante risa- que cuando una de las oyentes de RMorris dijera, con sobrada razón, que el respetable y excelente hombre de radio era un orgullo, una especie de producto bandera de exportación, tanto como el pisco, el caballo de paso y la marinera (entre otras mejores cosas, diría yo), a los pocos días Speedy Gonzales "recibiera" un mail de uno de sus oportunos "oyentes" calificándolo de "ícono de la radio", nada menos. Y, por supuesto, a Gonzales casi se le caen los pantalones de puras ínfulas. Es que cada vez que Roy Morris recibe determinados elogios, Gonzales se pone como una "gata sobre el tejado de zinc caliente" (un personaje de Tennessee Williams). Pareciera que lo angustia la idea de quedarse atrás o que le quitara el sueño que no le digan a él lo mismo, o parecido, y de inmediato algún milagroso oyente sale con elogios similares para Gonzales. Hmmmm, las coincidencias de siempre ¿verdad? Cómo no.

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