Ni rubia, ni morena, ni negra, ni chinita. ¡Pelirroja! Y a mucha honra. Aquí la variedad racial hace su agosto. Y en buena hora, ¡porque nos desenrulamos con cada belleza!...Nos pareció que esta divinidad terrena era pefecta para ser la chica que cerrara el año. Ningún regalo mejor en estas fiestas que esta sonrisa, esta juventud, estos ojos, estos cabellos de fuego. Bendito sea Dios por permitir la existencia de estos bombones. Mirándola no hay crisis que nos ponga de punta los cabellos. Contemplarla es acercarnos a lo que se conoce por felicidad. Y creo que nadie negará que con este regalo a todos los lectores les estamos procurando las más felices de sus Navidades.
Por esta vez, y porque nosotros también tenemos derecho a ocuparnos de armar nuestros nacimientos y nuestros arbolitos, y a atolondrarnos con el corre corre de las fiestas, nuestros posts serán un tanto más breves y como a la volada (y sin fotos, gulp, sorry). Pasadas las fiestas ya volveremos con la seriedad y las características de siempre (jijijijiji), y quizás con novedades.
Queremos hacerles llegar nuestros más sinceros deseos de Navidad. Tengan paz y esperanza y denle la bienvenida al año nuevo, esperemos que no se porte mal y que nos traiga muchos más bombones de esta categoría. ¡FELICES FIESTAS DE FIN DE AÑO, QUERIDOS AMIGOS LECTORES!
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