lunes, 1 de diciembre de 2008

DÉCIMO SEXTO BOMBÓN DEL AÑO (por Eliseo)

Belleza sin par. Una morena que nos deja tartamudos y frente a la cual no podemos evitar caer de rodillas agradeciéndole al cielo por su existencia. Elegantemente hechicera y sensual, con esa mirada que nos puede despedazar el alma sin mayor esfuerzo, y ese magnetismo que trasciende y arrebata. ¡Dios salve a la bella! ¡Por siempre jamás!

Hasta vergüenza me da volver al blog como editor. Es que las chicas lo hicieron tan bien -bastante mejor que este humilde servidor, con toda seguridad- que hasta me dio un ataque de duda acerca de mis capacidades. Sólo la generosidad de ellas me ha servido como aliciente para estar aquí de nuevo. 

Pero para no defraudar su confianza, y no habiendo podido yo estas semanas escuchar más que de vez en cuando el programa de Speedyto, se me ocurre que sería una buena idea ceder por esta vez mi espacio a un invitado de lujo. Sí, hace un año exactamente nuestro colaborador Ángelo Riva Figallo publicó, en nuestro segundo número, un artículo que desde entonces ha quedado como paradigma y línea a seguir en este blog. Buena oportunidad entonces para cederle de nuevo este espacio, para lo cual tuvimos que remitirle algunos fragmentos grabados del programa de papá(ya que él está radicando desde hace buen tiempo en Brasilia). Cuando eligió un tema creímos que iba a coincidir demasiado con el de nuestra bella Vivi, pero no. Si bien ambos parten de lo mismo, el desarrollo de cada uno abarca aspectos distintos. Y no son los únicos excelentes posts. Como se trata de una edición especialísima, tenemos a otra colaboradora de máximos quilates: nuestra queridísima y admirada Ximenita (otro tótem para nosotros), quien accedió presta y gentil a nuestra invitación.

Estos últimos días Speedyto nos ha estado recordando que disfruta mucho con nuestros comentarios. ¿Te gusta mucho que comentemos de ti, papá? ¿Para bien o para mal? Pues bien, querido, si tanto te gustan los comentarios te vamos a complacer con sumo agrado. Estamos para darte en la yema del gusto, y esta vez tenemos para tu placer tres sustanciosos posts. Disfrútalos.

Y, dado que ha gustado la idea de Mili de publicar una foto en cada entrada, ahora también cada autor eligió una para adornar su respectivo comentario. Disfruten con todo ello.

"BANDERILLERO DE SÍ MISMO" (por Viviana)

Cada vez que me cabe el triste deber de ocuparme de Speedy Gonzales, lo primero que se me viene a la cabeza es el dicho de mi abuela: la ignorancia es atrevida.

Cada vez que su bilis lo impulsa a soltarnos su aburrido discurso en contra de la tauromaquia -campaña que increíblemente ni él mismo sabe cómo definir, tras tantos años de lo mismo- Gonzales debería limitarse a machacarnos con esa su mentira del "amor a los animales", y no arriesgarse temerariamente a "ocuparse" de temas que de lejos se nota que no conoce ni por el forro: cultura, civilización, salvajismo, barbarie, entre otros, son conceptos que muy obviamente escapan a su esfera de conocimientos (demostradamente paupérrima); le quedan grandes, lo sobrepasan, y cuando quiere adornar su lenguaje con ellos se nos asemeja a quien ridículamente quiere competir en fórmula 1 sin siquiera saber para qué sirve el timón o cuál es el freno y cuál el acelerador. Pero salto el punto, Ángelo Riva se está ocupando de profundizarlo.

Por respeto a sí mismo, por no añadir una muesca más a su historial de ridículos, debería limitarse a intentar hacernos creer que lo hace por que es una especie de paladín que se bate espada en mano defendiendo a los pobres toritos. "Más que defensa de los toros - nos aclara- es la defensa de la vida"... ¿Sí? ¿De verdad?... ¿Creerá este señor que somos tan cortos de memoria? ¿Acaso en esa su campaña antitoreo no se regodeaba, hace apenas un año y más, con la idea de los toreros "reventados" por el toro? ¿Acaso no se relamía de gusto repitiendo y volviendo a repetir en la misma vez y en días distintos, la cantaleta de los toreros "reventados" por los toros? Reviso esas grabaciones y me estremezco con el tono de sadismo con que hacía esos comentarios. ¿A qué entonces se estaría refiriendo con defensa de la vida, de la vida en general, como le gusta recalcar? ¿Los toreros serán materia muerta para Gonzales?

Y sostengo que esa campaña es una mentira en él porque la vida nos enseña a creer en las personas que llevan a la práctica sus prédicas. Respeto y admiro a esas personas, médicos, religiosos, socorristas, etc., que en nombre de sus creencias se internan en las selvas o en cualquier zona inhóspita del planeta para servir al prójimo, renunciando a una vida cómoda y rutinaria, sin amedrentarse ante la posibilidad de renuncias, privaciones y riesgos. Respeto y admiro a los amigos de los animales que se dedican verdaderamente a ellos, que se dejan de palabrerías y en real entrega conceden su esfuerzo principal a la preservación de las especies y a su asistencia. Respeto y admiro a los que, por lo menos, dan la cara y hacen de su vida un ejemplo de consecuencia con su discurso. Recuerdo, por ejemplo, a Enrique Escardó, que ha sido entrevistado algunas veces por Speedy Gonzales. Escardó baja al llano a enfrentar puntos de vista opuestos y a sustentar los propios, en cuanta oportunidad se le presente; no le rehuye al compromiso real ni a sus consecuencias.

Gonzales, aparte de su cantinflesco y repetitivo discurso, ¿hace algo realmente efectivo por los animales? NO, no hace nada más que hablar. Y las personas que se escudan detrás de sólo palabras, suscitan desconfianza, sorna y sonrisas de cinismo. 

Recordemos -viene a cuento- la ocasión en que metiéndonos ese otro cuento de que él no quería volver a la radio, que Bianca era "la culpable", que ella lo había convencido (pues, mi hermano -como dicen los mexicanos- una persona madura, con criterio y con los pantalones en su sitio no se deja convencer si no quiere, ¿no?) dijo más o menos lo siguiente: "Si no fuera por Bianca yo no estaría aquí haciendo radio, yo podría estar en un crucero alrededor del mundo"(!!!!) ¡Increíble! ¡Nada menos que en un crucero alrededor del mundo (y por canje, seguro). Un verdadero paladín de la justicia animal, hubiera podido decir: "de no ser por Bianca, yo no estaría aquí haciendo radio, podría estar en el África luchando por la conservación de las especies en peligro de extinción. O en Pampa Galeras, pelándome de frío, pero defendiendo a las vicuñitas de los cazadores furtivos, o... las posibilidades son infinitas. Pero no, nada de eso, para este ejemplar paladín de la justicia animal la única opción era como de costumbre... ¡él mismo! Ni los animales, ni la vida en general, sino sólo su propio yo, su propio placer (y por canje, seguro).

Quizás sintiéndose a salvo escudado en la frase dijo alguna vez, concordando con lo que le escribió un oyente: que la única manera de acabar con la tauromaquia era, no las protestas callejeras ni actos parecidos, sino la educación. "De acuerdo" dijo él. Yo también estoy de acuerdo, pero no nos olvidemos Sr. Gonzales de completar la frase: Se educa con el ejemplo. ¿Y qué ejemplo puede dar Ud.? ¿Va a educarnos con el ejemplo del puro palabrerío? ¿Qué es mejor ejemplo, un hombre de acción o un charlatán? Reflexionemos.

Y les regalo esta fotaza maldita (un tesoro verdadero) de una pareja legendaria del cine y la TV mundial, que estuvieron vigentes hasta hace un par de décadas más o menos. No me pidan más que con eso ya se ganaron suficiente.

"MAGNOLIO" GONZALES (por Ximena)

¿En qué se parece la elegancia a la vulgaridad?... En su carácter innato. No se adquieren ni se aprenden; se tienen o no se tienen; y eso para toda la vida. Se excluyen una a otra, no pueden estar presentes a la vez en la misma persona.

También tienen semejanza en que no pueden ser desaparecidas por el entorno ni por las condiciones de vida en las que les toca existir. De ahí que, por ejemplo, en zonas pobres o en condiciones de vida nada favorables, se encuentren de pronto personas que a pesar de todas las desventajas -ambientes rudos, educación casi inexistente, quizás miseria- ostenten maneras de ser, actitudes, comportamientos y hasta modales propios de gente educada con esmero. Y viceversa: en medios sociales de condición económica media, incluso acomodada, donde la gente se ha graduado en colegios particulares de alto standing, hallamos con no poca frecuencia actitudes, comportamientos y modales característicos de los estratos antisociales de una comunidad humana. Parafraseando a Belli, en cada linaje el deterioro impone su presencia. Yo añadiría, el deterioro sí, pero también las cualidades elevadas.

A Speedy Gonzales, por ejemplo, de nada le sirven los esfuerzos por aparentar lo que no es. Él ha nacido con características que todos percibimos y que él mismo se ha encargado de darlas a conocer. En su programa finge, con poco talento, una manera de ser que definitivamente no le corresponde (a lo mejor unas clases de Arte Dramático le ayudarían a ser algo convincente). Pero al poco tiempo esa vistosa "cobertura elástica" con la que se adorna, acaba por incomodarlo, por quitarle libertad de movimientos, por asfixiarlo, y entonces -qué remedio- se deshace de ella para poder respirar con libertad, para sentirse a sus anchas y poder ser él mismo. Es entonces cuando aflora su yo vulgar congénito, y él termina por admitirlo y por reconocer muy suelto de huesos que se siente a gusto siendo como es: "no importa si para bien o para mal, lo importante es que comenten. Y eso me gusta, me gusta mucho". 

Y cómo no ha de gustarle. Las índoles rastreras se llevan de maravilla con la peliculina, con el afán de figuración. La elegancia es sobria y hace esfuerzos por no llamar la atención. La vulgaridad no resiste no estar en boca de todos, en la noticia, en el comentario (bueno o malo). La elegancia se incomoda con los comentarios, aun los favorables. La vulgaridad es chillona y cursi, se desvive por hacerse notar y no le importa hacer el ridículo con tal de no pasar desapercibido. 

Este hijo predilecto de la vulgaridad nos recuerda en gran medida al modelo real en que se basa la miniserie "Magnolia Merino". Como la Sra. en cuestión, ha realizado su trabajo deshonrando, causando dolor, limpiándose en los valores, en el respeto y en la ética profesional, quizás para esconder (como siempre sucede en estos casos) la miseria moral, la pobreza de valores, el sentimiento de inferioridad que se manifiesta en el abuso de poder, en la necesidad de imponerse de manera inescrupulosa. A Magnolia Merino, la fealdad física no le sirve de estímulo para cultivar otras áreas del ser interior, que pudieran convertirla en una persona agradable y entrañable (a fin de cuentas lo que importa es la personalidad), la fealdad más bien se le convierte en una rémora dolorosa que la lleva a conductas antisociales: la agresión, el cinismo, la sed de venganza, el sadismo. Hasta en eso le guarda semejanza Speedy Gonzales.

Quise que conocieran en esta foto a mis amados hijos.

EXTIRPADOR DE IDOLATRÍAS (por Ángelo Riva Figallo)

Speedy Gonzales crítica con ironía y desdén los argumentos de quienes defienden las corridas de toros. ¿Creerá acaso que sus argumentos en contra de ellas son sustentables o que por lo menos se fundamentan en premisas válidas, en terreno sólido?

Posiblemente lo crea. Ya durante años ha dado muestras de una ingenuidad desbordada, y al parecer incurable. Pero como no tenemos la obligación de creerle, por lo menos no todos, me doy a la tarea de desmenuzar lo que él cree argumentos.

Gonzales pone como paradigma de "civilización" la supresión de las corridas de toros. Una comunidad humana que condena o excluye de sus costumbres o tradiciones las corridas, es "culta y civilizada", según él. Pues bien, no hace mucho la realidad se ha encargado de echar por tierra tan poco afortunada afirmación. Las imágenes propaladas por la televisión mundial de un "civilizado" catalán pateando repetidamente la cara de una adolescente ecuatoriana, no fue sino el comienzo de un horror mayor. Días después nos enteramos de que el cobarde agresor había sido absuelto por un "civilizado" juez catalán. Y en los días sucesivos nos enteramos con pasmo que no se trataba de un caso de excepción. Las estadísticas que se desprendieron del acontecimiento nos hicieron saber que la "civilizada y culta" Barcelona (según Gonzales) era una más de las urbes europeas "civilizadas" donde se entronizaban con mayor magnitud y crueldad el racismo y la xenofobia. Y también sirvió para demostrar la cualidad gaseosa e irreflexiva de los "argumentos" de Speedy Gonzales. Y digo eso por no decir: charlatanería.

Es que el repudio o la censura a las corridas de toros no es la piedra de toque para determinar si una sociedad es civilizada o no, como desinformada, maliciosa o atolondradamente pretende Gonzales. La postura cultural de Gonzales entra en conflicto con la realidad. Lo que propone se parece demasiado a lo que proponían y siguen proponiendo los fundamentalismos, los sectarismos sanguinarios, los fanatismos perversos. Lo que propone Gonzales es nada más que la imposición de una cultura, de "su" cultura (porque una cultura es, entre otras cosas, una manera de pensar y una manera de plantear soluciones); propone el no respeto a las culturas divergentes, a las subculturas, el no respeto a las diferencias. ¿Acaso las coronas imperiales de los siglos de expansión no colonizaban territorios para imponer su cultura? El colonialismo, la guerra, los genocidios, la explotación, no son sino los tentáculos malsanos de una cultura. ¿No recuerda, o no sabe, Gonzales que durante la conquista española en el siglo XV, bajo el pretexto de la "extirpación de idolatrías" las culturas nativas fueron sometidas a sangre y fuego? 

Este remodelado extirpador de idolatrías, Gonzales, pretende escudarse en frases, no en propuestas de interculturalidad. Dos de sus frases más manidas nos dicen que lo hace "por defender la vida" y "que torturar animales es un salvajismo". Bien, pero pretender actualizar, por lo menos en el discurso, argumentos doctrinarios (prácticas culturales) que han sido punto de partida para mentes enfermas, para genocidas, que han sido fundamento de la Inquisición, del McCarthysmo, del Ku Klux Clan, de chauvinismos agresivos, de cacerías de brujas y de toda laya de regímenes represivos y de intolerancias ¿no es acaso más salvaje que la matanza de animales? ¿El salvajismo que puede hallarse en un ruedo taurino empalidece hasta casi desaparecer frente al salvajismo y la barbarie de esas mentes retorcidas y patológicas que pretenden reactualizar métodos sociales que la civilización, la verdadera civilización, se esfuerza en superar y dejar atrás. No olvidemos que los gandes actos de barbarie que conmocionaron al hombre a lo largo de su historia han sido iniciados en nombre de la fe, de la salvación de las almas, de la "civilización", de la "verdad", de lo "correcto"y de otras "nobles causas". 

¿Estamos ante un sociópata?

Quienes aman el buen rock habrán reconocido de inmediato a la chica de la foto con que encabezo este post. Un ícono de los grandes.