miércoles, 18 de febrero de 2009

¿ENTREVISTADOR? (por Daniela)

La entrevista que Speedy Gonzales le hizo a Sandra Muente me recordó mucho a la que le hizo al gran guitarrista argentino Luis Salinas. En ambas, para no perder la costumbre, Gonzales ocupó, por decisión propia, el centro del escenario; se ubicó bajo los reflectores y arrinconó a sus invitados a un costado oscuro, de donde pudieron salir, de donde Gonzales los dejó salir, sólo por momentos.

Después de todas las palizas que ha recibido de parte nuestra, respecto a su manera de entrevistar, con Sandra Muente tuvo más cuidado. Se notaba que se cuidaba, dejaba de hablar por instantes, por breves instantes, como por fin dándole su lugar a la invitada, pero el fárrago incontenible de palabrería que lleva adentro se le salía tarde o temprano hasta por las orejas. El asunto es tratar de brillar él a costa de sus invitados, aunque sea disfrazándose de árbol de navidad. Aunque el brillo que él cree tener, y el que indefectiblemente alcanza en todo evento, es equiparable al brillo de una noche nublada de invierno. No tiene con qué pero lo intenta, ya es algo. Aunque a veces esos desaforados intentos lo lleven a cubrirse de ridículo (la mayor parte de las veces).

En suma, Gonzales oscilaba entre el palabrerío y la vergonzosa adulación. En el caso de Sandra, Gonzales aduló hasta a los progenitores de ella ("¡padre sabio, padre sabio!). Por otro lado: ¿Qué impresión se habrá llevado Salinas? Con él poco faltó para que Gonzales se pusiera de rodillas, le quitara zapatos y calcetines y le besara los pies descalzos a Salinas; vuelvan a escuchar esa edición de su programa si quieren ponerse colorados de vergüenza ajena.
Ya sabemos lo que la gente opina de los adulones. Generalmente se sospecha de ellos que están tratando de conseguir algún favor. ¿Qué trata de conseguir Gonzales con tanta adulación? Que en los conciertos el artista lo reconozca y diga algo así como: "Y entre el público se encuentra el gran conceptualizado DJ Speedy Gonzales? Podría ser, ya conocemos de qué pie cojea y eso sin duda lo haría flotar como un globo. Después de todo, Gonzales es bien parecido a un globo, en lo lleno de aire y vacío.
Y ese palabrerío y la adulación corren enteramente a cargo del "entrevistador". Porque, nada de interés de parte del invitado o la invitada. Y eso no porque no tuvieran nada que decir, sino porque el entrevistador no los deja hablar. O no les plantea preguntas que den lugar a respuestas esclarecedoras o interesantes. Una entrevista con Gonzales nunca ilustra ni da a conocer aspectos de interes de sus invitados; sirve únicamente para dar a conocer su aburrido vacío interior...

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