¡Horror! Horror y novedad. Sabíamos que Speedy Gonzales se ve a sí mismo como un ser único. Como una especie de segundo mesías que ha descendido a la tierra para librar a los humanos de todos sus males y equivocaciones. Sabíamos que se ve como un redentor de los medios de comunicación, que ha puesto los pies en la radio para dictar cátedra entre los pobrecitos DJs de todas las emisoras sobre cómo hablar correctamente el idioma, como traducir a la perfección, como entrevistar y etc. Sin haber dado hasta la fecha, y luego de tantos años de carrera, ninguna prueba de que realmente tiene capacidad o calificación para nada de eso, pero por el momento respetemos su ingenuidad.
Lo que no sabíamos, lo que desconocíamos con ignorancia, era que este curioso personaje radial era poseedor de superpoderes o de cualidades paranormales. ¿Será a lo mejor un Clark Kent cholo? ¿Habrá momentos del día en que se eleva por los aires, alto más alto, para imponer justicia y castigar a los malhechores? Por lo menos en su discurso se nota esa vocación.
¿Y a qué viene todo este preámbulo? No hace mucho, en 2 ó 3 días distintos y casi sucesivos el tío se quejaba amargamente de quienes en la vía pública no respetan ni normas ni autoridad, y de que no exista en nuestro medio "conciencia por el cumplimiento de la norma". Lanzó sus dardos contra la "criollada peruana", contra los "Pepe el vivo", contra "las jovencitas y chiquillas" que no respetan las reglamentaciones de tránsito, contra la "ley del embudo", contra todos los que infringen las normas y contribuyen al desorden cívico. En medio de todo dijo algo interesante (y de ahí este comentario): "Lo chistoso del caso es que esos mismos que aquí hacen lo que les da la gana, se burlan de la ley y se limpian con el derecho de los demás, son los mismos que cuando van al extranjero se portan bonito, y se portan bien allá porque saben que en esos países sí se hace respetar la norma, por miedo a que les caiga todo el peso de la ley". ¡Oh sorpresa!
Nos preguntamos cómo habrá hecho el tío para hacerles el seguimiento a todos los infractores, que sin duda deben ser miles de miles. Si nos quedamos sólo con los que él dice ver "desde su ventana", que no deben ser ya miles sino, digamos, sólo docenas, de todas maneras la interrogante sigue en pie porque... ¿Habrá contratado el tío a un contingente de detectives privados para hacer el seguimiento de ese pequeño grupo de infractores? o como Super Tribi ¿habrá comido su "cacahuate mágico" y elevándose por los aires los habrá seguido él mismo a lo largo de sus respectivas jornadas para saber qué hacen, dónde viven y cuándo van a a viajar al extyranjero c/u de ellos?
¿Y cuánto dinero habrá invertido Speedy Gonzales vioajando con todos ellos hasta el extranjero para espiarlos con sus propios ojos y afirmar luego al aire con tanta seguridad que allí fuera del país sí se portan bonito esos infractores locales? ¿Y más aún, cómo habrá hecho para saber que esos infractores locales que se portan bien en el extranjero lo hacen por miedo? ¿Tendrá ya la capacidad de leer los pensamientos? ¿Tendrá una bola de cristal? ¿Los habrá sometido a un detctor de mentiras? ¿Tendrá un equipo de hipnólogos que han arrancado esa verdad a todos esos infractores?... ¿O, una vez más, serán sólo sus caprichosas suposiciones las que quiere convertir en verdad? ¿O, tal vez, será ya la edad, la chochez de los años lo que lo hace alucinar que puede penetrar el interior de las mentes del prójimo, adivinar sus intenciones y motivos y/o poder saber qué hace cada una de esas personas durante su recorrido por las calles de la ciudad?
Porque si a él no le consta el hecho, si no tiene algún tipo de documento técnico o especializado, algún estudio, alguna encuesta o estadística que arroje cifras sobre el tema, sería una irresponsabilidad inexcusable para cualquier comunicador que se precie hacer esas afirmaciones al aire. Aunque en Speedy Gonzales eso no llamaría eso la atención. Una de sus costumbres al aire es justamente afirmar, asegurar, dar por ciertas, cosas inexactas, "verdades" mentirosas o falacias, con la mayor naturalidad del mundo (en este blog hay cualquier cantidad de pruebas al respecto), como si creyera que cualquier cosa que él diga ha de convertirse necesariamente en verdad aceptada por todos. Eso es también parte de su extravagante mentalidad y de su falsedad general.
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