Una noche en un noticiario radial escuché a un reportero decir "uno de junio... ". Minuto después repitió exactamente lo mismo, poniendo énfasis en el término "uno", como dando a entender que es así como debe decirse.
De haberlo escuchado, Speedy Gonzales debe haberse trepado al techo de una combi o, de estar en su casa, debe haber sacado tremenda cabeza por su ventana, o debe haber salido como loco a romperles las puertas a sus vecinos gritando, en cualquiera de los 3 casos: "¡¡¡Por fin, por fin un hombre culto que dice uno y no primero de junio!!!". Eso lo ha hecho repetidas veces en su programa ¿no? Pero bueno, sigamos con el reportero ¿culto?. Otro minuto después el señor dijo: "esperemos que no haigan ido a... " Y a lo largo de su reportaje intercaló otras varias barbaridades idiomáticas. ¿Culto? Claro que no, era un señor que demostraba no tener la menor capacidad para formular preguntas medianamente inteligentes, o siquiera sensatas (parecidamente a Speedy Gonzales); o de plantear con fluidez y lógica el asunto de que se ocupaba (semejante a Speedy Gonzales); y para colmo ni siquiera dominaba lo elemental del idioma (idéntico a Speedy Gonzales), cosa básica para un periodista.
Es que el nivel cultural de una persona, su nivel de instrucción o de desarrollo mental, no puede medirse por el miserable hecho de decir uno en vez de primero de tal o cual mes. Eso es una ridiculez que sólo puede caber en cabezas, cabezotas, como la de Speedy Gonzales. Si así fuera, si esas 3 palabras convirtieran en culta a una persona, no le escucharíamos al susodicho tantas ni tan frecuentes sandeces en su programa, pues él es otro ejemplo en vivo y en directo, y en repetición, de que una cosa tan simplona no convierte en culta a una persona. Sostener eso es otra más de sus continuas burradas.
Lamentablemente para él, ser culto implica cosas de mayor importancia, cosas que de momento le están negadas. Y le están negadas por su propia naturaleza ociosa y engreída. Él cree por ejemplo que las cosas le van llover del cielo, quizás porque se siente un elegido o un predestinado -su ingenuidad es conocida- o se imagina que ha nacido con todas las cualidades y perfecciones y por lo tanto no necesita esforzarse ni trabajar. Se cree poseedor del Secreto, de ese secreto tan ingenuo como él mismo. Y se lo llega a tomar como verdad, en parte gracias a que su staff está siempre muy dispuesto a hacerle creer que le creen, a lanzarle lluvias de flores e incienso o a bajar la cabeza ante cada una de las torpezas o falacias que le salen de la lengua a su jefe. El hombre entonces -su ingenuidad es conocida- termina creyéndose lo máximo y definitivo.
Pero no todos pertenecemos a su staff ¿verdad? Nosotros podemos darnos el lujo de enfocarlo con objetividad, y sin temores de que nos vaya a despedir; y sin ocultar la verdad por un falso criterio de amistad. A diferencia de él, nosotros ponemos la verdad por delante y semejantemente a esa legión de oyentes que no se traga la píldora dorada de su floro, que él cree trascendente y gracioso pero que en realidad es aburrido y vacío, podemos enfocarlo como lo que realmente es: un wannabe snob, con una fuerte tendencia a engañar y mentir, a endiosarse, a utilizar inmoralmente la radio para imponer falsedades o caprichos; todo un caso de anomalía psicológica. Y no es el único en esa emisora, según lo que cuelgan los otros blogs, y según algunas grabaciones que nos mandan amigos del blog, hay otra persona, en distinto horario, muy amiga también de la falsificación, de la suplantación de identidades, del saqueo del Libro de visitas del señor Morris, de la falta de ética profesional, del comentario tendencioso y en fin... una verdadera gemela mental de Gonzales; o su versión con faldas.
Por eso nos hace gracia que llame "escasos" a los de Ripley cuando él a diario, vía su lengua, da mayores muestras de escasez cerebral y espiritual.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario