
"Nos divertimos mucho haciendo este programa, y queremos transmitirles a los oyentes esa alegría", explicó Speedy Gonzales cierta mañana. ¡Ah ya! muy conveniente la aclaración... aunque no era necesaria, es tanta la sobreactuación que cualquiera se da cuenta de que intentan a todo trance "transmitir esa alegría"; el intento es válido.
Pero cabría preguntarse si las antiguas sesiones de bilis que eran su programa se han transformado realmente en sesiones de regocijo desbordante en el estudio de su emisora durante su horario. Sería un cambio radical, la verdad, porque antes nos habían acostumbrado a soportar erupciones hepáticas de casi 8º de intensidad, cuya lava amarillenta se llevaba por delante el respeto al prójimo, la ética y la corrección profesional. Los oyentes se resignaban a que los llamasen paparulos, tarugos, sin motivo aparente, y quienes se "atrevían" a opinar distinto a él se ganaban una tanda de insultos que iban desde el "salvaje" hasta el "imbécil", pasando por infinidad de calificativos parecidos; todo está grabado y archivado.
No hemos olvidado las tempestades con rayos, truenos y maremotos que levantaba el tío por el simple hecho de que alguna oyente no se acordaba del título de una canción o porque otra telefoneaba preguntando lo mismo o porque un tercero preguntaba por la salud de Gonzales. Poco faltaba para la agresión física. El tío parecía creer que los oyentes eran una recatafila de robots que debían actuar y hablar de acuerdo a como él lo determinara, negándose a sí mismos la libertad que es inherente a todo ser humano; y todo por darle gusto a él.
Si ahora ya no es así, por lo menos de la boca para afuera, habría que agradecérselo también a nuestro blog.
Pero de lo que quiero ocuparme ahora es de otros 2 comentarios suyos, la vez aquella en que trabajadores de la municipalidad de su distrito hicieron destrozos en la pista, ante su emisora, que demoraban en reparar. Gonzales, conteniendo apenas la furia que se le salía por los poros, se preguntó por la "inconsciencia" de las autoridades municipales que pretendían que los vecinos se "soplaran esa molestia" y de que no había "un capataz, un jefe de obras o un ingeniero que se acercara a ofrecer sus disculpas" por los daños causados. El otro comentario se refería a la tala furtiva de árboles en el distrito de Chorrillos y alegó una vez más el "respeto" que deben merecer los vecinos.
Curioso y divertido escucharle hablar esas cosas. Primero, respecto al respeto, en el párrafo que da inicio a este post doy ejemplos del "respeto" que él solía dispensar a sus oyentes y colegas; y que yo sepa nunca se "ha acercado a ofrecerles disculpas", como él exige para sí de los demás.
Tampoco lo hemos escuchado en ningún momento"disculparse" por no cumplir con sus oyentes, como el municipio no cumple con sus vecinos. ¿Acaso alguien me puede decir que ha olvidado que Speedy Gonzales prometió durante los últimos meses del 2008 un "viaje a uno de los países más grandes del mundo" para sus oyentes? Por lo menos nosotros no lo hemos olvidado. ¿Y acaso, se ha "acercado", a través de su programa, a disculparse por tamaño incumplimiento, como lo haría una persona educada? NO, claro que NO. Así que si él no acostumbra disculparse por sus incumplimientos u ofensas, no tiene autoridad moral para exigir cumplimientos o disculpas ni a los municipios ni a nadie.
Cabe la posibilidad de que el tío considere que sus oyentes no se merecen una disculpa. Podría ser eso, si releen mi primer párrafo se darán una idea de lo que los oyentes representan para él: simples instrumentos para mantenerse en el aire; es decir: simples instrumentos para conseguir canjes y seguir viviendo de ellos; eso son los oyentes para él: un mal necesario, una molestia que no hay más remedio que aguantar en beneficio del bolsillo.
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